• martes, 19 octubre 2021
  • Actualizado: 17/10/2021
5 meses y 22 días para el Domingo de Ramos

Un Domingo de Ramos atípico el que nos toca vivir nuevamente. La Pollinica no abrirá los desfiles procesionales tampoco en esta Semana Santa, como le corresponde al menos desde 1911, cuando el párroco del Sagrario y capellán de la abadía del Císter, José Soriano, decidiese procesionar la imagen de Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén que allí recibía culto. Procesión afianzada desde 1917 gracias al sacerdote jesuita Salvador Ponce.

Para los malagueños de 1911 sería aquel un Domingo de Ramos atípico, ya que lo normal era que no hubiera procesión alguna, recibiendo culto el Señor del Triunfo por las religiosas del Císter: «Hoy Domingo de Ramos a las cuatro y media de su tarde, las religiosas del Císter tienen los ejercicios y cultos que anualmente consagran en este día al Señor del Triunfo (vulgo Pollinica) con sermón que predicará el presbítero D. Francisco Ramón de la Rosa.» (El Avisador Malagueño 28 de marzo de 1858). Ese mismo año de 1858, concretamente en la noche del Martes Santo, se planteó  por la Hermandad de la Puente del Cedrón procesionar a la imagen: «Creemos que no recayó acuerdo alguno y suponemos que la idea no se realizará. Si algún año se piensa en sacar a la expresada efigie debe ser el Domingo de Ramos» (El Avisador Malagueño 1 de abril de 1858). Y así sería en el año 1859, pero por la Cofradía de Jesús Orando en el Huerto desde la iglesia de los Santos Mártires, después de un traslado desde el Císter unas horas antes. No se tiene constancia de procesión alguna del Señor del Triunfo o Pollinica hasta 1894, aunque de forma muy escueta: «En la iglesia de las religiosa del Císter se celebrará el domingo próximo de Ramos, una Solemne función a las once de la mañana: tendrá lugar la procesión del Señor del Triunfo o sea la Pollinica, siguiendo los Oficios de Misa y Pasión cantada» (La Unión Mercantil, 16 de marzo de 1894). «Por la tarde, a las seis, en la iglesia del Císter ejercicios de la entrada de Cristo en Jerusalén, hallándose expuesta la venerada imagen conocida por la Pollinica» (La Unión Mercantil, 18 de marzo de 1894).

Otro Domingo de Ramos excepcional fue el que se vivió en el año 1851 y no porque el día se presentara radiante. Ese día concluyó en la iglesia del convento de la Trinidad el solemne septenario a Nuestra Señora de los Dolores del Santísimo Cristo de Zamarrilla. En torno a las seis de la tarde se inició la procesión de regreso a la ermita. En esa misma tarde habían salido varias procesiones de penitencia para ganar el Jubileo Universal. «En la que salió de la Parroquia del Sagrario iba un considerable número de mugeres; las de las demás parroquias contaban pocos fieles, á excepción de la de Santa Cruz y San Felipe, y las de San Pedro y Santo Domingo reunidas, en cuya procesión iba bastante clero, los niños de Providencia, los pobres asilados, y otras muchas personas. En la estación que recorrió cada una de estas procesiones había mucha concurrencia que fue refluyendo al barrio de la Trinidad con objeto de ver la procesión que se había anunciado saldría de la iglesia del mismo nombre» (El Avisador Malagueño, 15/04/1851). La imagen de Nuestra Señora de los Dolores era llevada por nazarenos, luciendo los campanilleros ricas túnicas. Además del acompañamiento, iban en la procesión una Compañía de Cazadores con la banda de música del Regimiento Navarra y alguna fuerza de caballería. «En la iglesia de la Trinidad fue tal la afluencia de gente que hubo que lamentar algunos desórdenes, por cuya causa, se nos ha dicho, tuvo que bajarse el orador del púlpito sin concluir el sermón.» (El Avisador Malagueño, 15/04/1851).

Podríamos sumar a la lista el del año 1853, cuando al toque de oraciones salió de la iglesia de la Concepción la imagen de Nuestra Señora de la Esclavitud Dolorosa. El guion de la hermandad era llevado por el gobernador civil, siguiendo a este buen número de hachas de cera, tres bandas de música y una capilla vocal e instrumental. La procesión se recogió después de las nueve de la noche.

Para concluir esta especie de consuelo basado en compartir la excepcionalidad, un Domingo de Ramos para el que cualquier calificativo empleado anteriormente para hacer denotar su especialidad se queda corto. Domingo de Ramos del año 1856, sale Servitas. A la caída de la tarde salió de la parroquia de San Felipe y abriendo el cortejo iba una escuadra a caballo de la batería montada de la Milicia Nacional y la banda de música de la Casa de Socorro; después, el estandarte llevado por el comandante del guardacostas «El Narciso», junto con oficiales y marineros de su tripulación. Seguían a estos, unos trescientos con hachas de cera; una capilla vocal e instrumental y los hermanos de la Venerable Orden Tercera llevando a hombros a la Virgen, alumbrada con grandes hachones. Respecto al acompañamiento musical, hay discrepancias ya que en el relato recogido en De la Málaga antigua por Joaquín Díaz de Escovar se indica la referida capilla vocal e instrumental; mientras que en la crónica recogida en “El Avisador Malagueño” se señala “una lucida orquesta”. Presidió la procesión el señor obispo, Juan Nepomuceno Cascallana, y el itinerario fue: Carretería, Puerta Nueva, Compañía, plaza de la Constitución, Granada, plaza de la Merced, Álamos y Dos Aceras. Llegó en torno a las diez de la noche. El año siguiente saldría el Viernes Santo.

Por tanto, puede concluirse que en Domingo de Ramos atípico puede que nos ganen otros años. También que quien no se consuela es porque no quiere.