El tramo final de la Cuaresma lo he pasado a caballo del llanto y la euforia. Una euforia casi biológica, porque con el clima y la luz, esa luz de la tarde que a uno se le pone «cuerpo de Semana Santa»… Con esa sensación me venía arriba ¡esto ya está aquí, lo tenemos a tocar! Hasta que el raciocinio se hacía presente y con un nudo en la garganta caía en la cuenta de que este año no. Este año no habrá Semana Santa.

Sí, ya sé que lo correcto es decir que este año no habrán procesiones en la calle, pero que Semana Santa la habrá igual. Sí… pero no. Porque cuando a un cofrade le preguntas «¿qué es la Semana Santa?» te puede responder un montón de cosas.

Y yo respondo, Semana Santa es…

Un traslado tempranero con monte de claveles rojos y blancos.
Es el olor a túnica recién planchada.
Es la emoción de la espera y la angustia del final.

Semana Santa es la alegría inmensa del Domingo de Ramos, con reguero vibrante de palmas en la mañana más grande del año.

Semana Santa es el reflejo de tu infancia en la cara de un niño.
Es una salida con el sol quemándote la espalda.
Es vaivén de un olivo Orante, Prendido o Rescatado y el tintineo de una bambalina al compás.

Semana Santa es la plegaria desde un balcón que te llega al alma.
Es plata limpia y cera bien fundida.
Es un regreso de Amor Esperanzado con Salud plena.

Semana Santa es la primera de la tarde con sabor a cafelito.
Es una emoción esperando en cada esquina.
Es redoble de tambor y toque de corneta Maestra.

Semana Santa es el andar particular de un Nazareno por la Tribuna de los pobres.
Es el sabor a limón cascaruo, a cañadú o a cartucho de almendritas “¡qué ricas!”
Es el discurrir entre estrecheces de una Virgen que estrena manto todos los años.

Semana Santa es el anuncio de unos ciriales doblando una esquina.
Es el estremecimiento de un silencio y la emoción de una algarabía.
Es el recuerdo de un ser querido.

Semana Santa es el reflejo de una candelería en un escaparate.
Es maravillarse por un delicado exorno floral.
Es quedarse prendido en lo que enmarca un rostrillo.

Semana Santa es el calor del sol en una salida y la brisa en un encierro.
Es la silueta de un Crucificado entre dos blandones temblorosos, bajo la luz de la luna.
Es un palio emergiendo de una nube que sí huele.

Semana Santa es callejeo sin cesar con parada de tapita.
Es el “libreto” de los capataces en la calle, y la pisada de los hombres de trono en la Catedral.
Es la elegancia de día y la comodidad en la noche.

Semana Santa es el globo perdido y el tambor des parcheado.
Es quemadura de croqueta con “Virgen de la Paloma” de fondo.
Es perfume a incienso, clavel y cera.

Semana Santa es… ¡Una emoción que dura siete días, pero que pasa como un suspiro!

Archivado en: Semana Santa 2021.