• domingo, 28 noviembre 2021
  • Actualizado: 28/11/2021
4 meses y 13 días para el Domingo de Ramos

 

«Corona, manto y cetro, para el Cristo de los Estudiantes, Maestro y
Señor de nuestras vidas, ejemplo vivo de las enseñanzas del Padre.
En la puerta de tu casa hermandad diste la mejor de las lecciones».
(María del Carmen Ledesma, Pregón de la Semana Santa de Málaga, 2012)

 

En enero de este mismo año, se recibía la triste noticia del fallecimiento de Inés Robledo. Una de las muchas «mujeres alma» (como diría Alejandro Cerezo) que hicieron de su labor  aparentemente callada en las cofradías  una lección constante de trabajo y entrega. Ella todo lo hizo «con mucho agrado y muchas satisfacciones».  Accedió no sin reservas a ponerse delante de un micrófono. La grabadora estaba preparada para recoger todo lo que iba a ser un archivo vivo salido de su voz, aunque ella no tuviera esa opinión de sí misma. La cuestión era hacerla protagonista, por méritos propios, de la sección ‘La gente en la bulla’, que semanalmente hacíamos en #radioElCabildo y que (permítanme la licencia) nos dejó relatos inolvidables así como archivos sonoros de personalidades que por desgracia ya no están entre nosotros, añadiéndole valor a esas grabaciones. Dijo que sí y aquello empezó a grabar. Inés era de esas personas a las que la vida le centelleaba en los ojos y el orgullo de hija, esposa, madre y abuela bailaba en esa sonrisa con la que siempre recibía y con la que siempre hablaba de su familia. Una familia, la suya, unida a Estudiantes porque de su propia familia nació la cofradía y las generaciones venideras se siguen encargando de que esa cadena no se rompa.

Fue en casa de sus padres donde se le hizo la primera clámide al Cristo, que procesionó los primeros años sin ella. Por aquel entonces, Inés ya era novia de Manuel Atencia, hermano mayor durante 9 años («eso te vincula de lleno», decía) y con quien se casó y prolongó ese árbol genealógico de terciopelo rojo y verde. Junto a él vivió uno de las grandes innovaciones de la Semana Santa que hoy en día perdura: el atuendo de los portadores con traje azul y guantes. Recordaba también  los avances en la igualdad nazarena: «La cofradía de Estudiantes fue pionera también en las primeras mujeres  nazareno que participaron en la procesión. De hecho mis hijas, las más mayores están muy felices de haber sido las primeras en salir por fin de nazareno». Recuerda que aquella transición salió adelante «sin mucha oposición».

Inés guardaba en su corazón una estampa que no olvidó jamás. En la Cuaresma del año 2005 la junta de gobierno decidió que ese año el Coronado de Espinas visitaría su domicilio, situado en la calle Alcazabilla. Antes de volver a la casa hermandad la imagen se giró hacia su casa, donde ella y su marido, ya en estado muy grave, le esperaban. 10 días después, Manuel Atencia falleció. Desde el año 2010, los jardines que se encuentran entre la casa hermandad de Estudiantes y el que era su domicilio llevan su nombre.

Desde hacía varios años, Inés era Camarera Mayor Honoraria de la cofradía. Distinción que recibió con mucha ilusión y que a la vez consideraba, con mucho humor, «el típico dato que resaltar en una esquela». Por desgracia, el día de su marcha llegó pero no faltó, en su memoria, un pañuelo negro en la mano de la Virgen de Gracia y Esperanza.

Archivado en: Estudiantes, Lunes Santo.