• lunes, 18 octubre 2021
  • Actualizado: 17/10/2021
5 meses y 23 días para el Domingo de Ramos

Quedan lejos aquellos Martes Santo en los que en Carretería, salvo las Penas de San Julián (así era entonces), se podían ver pasar todas las cofradías sin interrupciones, como si fuese otra calle Larios. Muchas cofradías están abandonando esta calle y su futuro en Semana Santa es incierto con la llegada del nuevo Recorrido oficial, justo cuando hay un plan de reurbanización a la vista con buena pinta, pero esa es otra historia. Eran años de sillas, incluso tresillos, acordonando la calle; con sus cadenas incluso, como el que deja la bici aparcada cuando sale a comprar el pan. Era dantesco, sin dudas, pero imposible no recordarlo con cierta nostalgia. Recuerdos de una Semana Santa muy reciente, que si nos resulta lejana es más por la evolución de las cofradías, que por los años que han pasado.

Días como hoy, la Sentencia enganchaba la Cruz Guía al Rescate en la plaza de la Merced y ya no se soltaba en toda la noche. Detrás bajaba el Rocío camino del Recorrido oficial, cuando cerraba la jornada; y luego, la Estrella daba la curva del Bar Jamón camino de El Perchel. Y allí estaban familias enteras sentadas en Carretería, como el que ve la tele en el salón de su casa. Esta pescadilla marcaba una jornada de difícil digestión. El contrapunto había que buscarlo en las Penas, desde aquella cita obligada que era la salida del interior de San Julián, el único templo que se abría el Martes Santo para ver salir una cofradía. De forma intermitente, según no sé qué criterio, luego llegaría Santo Domingo con la Estrella. Pero cómo hemos cambiado: la cita capillita era el paso de las Penas por San Agustín a los sones de Rocío, la marcha de Manuel Ruiz Vidriet, y algunos años la recuerdo salir de la calle con Caridad del Guadalquivir. Eso sí, la entrada, siempre con los últimos compases de Amarguras.

La salida de la Estrella el Martes Santo de 2003 supuso un destape inesperado de vivencias ochenteras que llegó a contagiar a otras cofradías

De la Estrella, sus pulsos y todos los excesos, siempre se ha derrochado tinta pero de aquellos años, grabado en mi retina tengo un encierro del Rescate, con los mayordomos sin capillo y fumando entre pulso y pulso. También aquel regreso desangelado de la Sentencia el año que intentaron recuperar su paso de vuelta por Alcazabilla. Por lo disparatado, el encierro de 2006 de la Estrella, con Felipe Campuzano al piano. Y parece que fue ayer 2003 cuando sólo los nazarenos dominicos pisaron la calle. El resto, en casa ante el riesgo de lluvia: el Señor de la Humillación perdió una potencia en un pulso al poco de salir y así terminó la procesión, sin más problemas. Tras unos años sin pulsos, ni encierros desmedidos al estilo ochentero en la Semana Santa en general, aquella salida supuso un destape inesperado, quizá en desagravio a los años de gestora vividos, que contagiaría a otras muchas cofradías. ¡El regreso de los cruces de la Alameda! Agua pasada porque nadie puede discutir en la actualidad el carisma propio de la Estrella y nada queda de aquello. La aportación de aquella especie de majorettes que sacó Nueva Esperanza en su salida de prueba no funcionó (ver para creer). El día y la noche aquella cofradía y la venerable hermandad de la actualidad. Pero aquello fue años antes (1993) de todo esto. Con todo, el mejor sueño es el presente del Martes Santo, ser testigos de cómo las cofradías han sabido renovar su propuesta en la calle y dibujar juntas una jornada tan atractiva.

Pero en mis sueños permanece el olor a romero del primer año que el Rocío volvió por la Cruz Verde y Lagunillas, el principio del cambio de la jornada. El punto de inflexión definitivo sería su adelanto horario para pasar la primera por el Recorrido oficial, que definitivamente dinamitó la jornada. Si para la mayoría el Martes Santo es victoriano, obviamente, tras tantos años viviendo en Nueva Málaga, a mí me devuelve a ese barrio que sólo se baldeaba mañanas como la de hoy. Cómo hemos cambiado, qué felices fuimos y qué bonito está quedando nuestro Martes Santo.