El 10 de abril de 1860 cundió la alarma en Málaga al presentarse casos sospechosos de cólera morbo asiático en los hospitales militares, heridos que procedían de los campamentos de África. Con la llegada del Batallón Provincial de Málaga, que fue muy festejado, se olvidó este temor y nada volvió a decirse respecto a la enfermedad hasta los primeros días de mayo. Durante ese mes, llegaron varios barcos con tropas, alojándose en los barrios. En pocos días, ya se constataron nuevos casos en el hospital y en algunas casas. El día 11 de mayo se declaró oficialmente la epidemia, tomándose las primeras medidas. La población aún recordaba con estupor la epidemia sufrida cinco años antes.

La cifra de muertos se incrementaba cada día, llegando a 77 a finales de mayo. Se acordó destinar para hospital de enfermos de cólera el Cuartel de Caballería de la calle Refino y el de Capuchinos, que ya se había empleado en la anterior epidemia. No serían suficientes y se establecieron otros en Santo Domingo y los Ángeles.

Desde finales del mes de mayo salieron diversas procesiones y no sólo de las imágenes que tradicionalmente procesionaban en rogativa. Así, el domingo 27 de mayo salió Servitas. La procesión recorrió la mayor parte de las calles del barrio de Capuchinos que hasta ese momento era uno de los más castigados por la epidemia, aglomerándose la gente al paso de la Virgen. El día 31 de mayo salieron en procesión, desde la iglesia de los Santos Mártires, las imágenes de los Santos Patronos y de la Santísima Virgen bajo la advocación del Corazón de María, recorriendo las calles de la feligresía. El viernes 1 de junio los vecinos del barrio del Perchel sacaron las imágenes de Santa Teresa, el Señor de la Columna, la Virgen del Carmen y el Señor de la Misericordia. «(…) se nos ha dicho que fue muy devota y que en aquel barrio ha producido un grande efecto moral por la mucha devoción que todos sus habitantes tienen en las veneradas efigies que fueron sacadas, y particularmente en la Virgen (…)» (El Avisador Malagueño, 3 de junio de 1860).

Mientras, en diversos puntos de la ciudad, se encendían grandes fogatas en las que se quemaban hierbas aromáticas como romero, tomillo o cantueso. Se decía que no se sabía el beneficio que tenía para la población en la lucha contra la epidemia, aunque malo no podía ser. La mayor parte de las mismas eran hechas y costeadas por los propios vecinos.

En la tarde del 2 de junio, fue llevada la imagen del Santo Cristo de la Salud al Santuario de la Victoria, con carácter previo a la procesión solemne de rogativa que desde allí se iba a celebrar el domingo 3 de junio. Aunque la Patrona no iba a poder procesionar adornada con sus ricas ropas y alhajas, como era costumbre. Su camarera, la marquesa de Camponuevo, que custodiaba su ajuar, se encontraba fuera de la ciudad y no pensaba volver mientras siguiera la epidemia, prohibiendo que se sacase del lugar donde las tenía custodiadas sin su presencia. Junto al Sagrado Protector y a la Patrona, procesionaron las imágenes de los Santos Patronos  y San Rafael. Todas las imágenes quedaron expuestas en la Catedral.

La epidemia iba remitiendo lentamente, ya que en el último fin de semana solo habían fallecido 42 personas. No cesaron las procesiones para pedir el cese de la misma. Los vecinos del barrio de Capuchinos sacaron en procesión a su Patrona, la imagen de la Divina Pastora, en la tarde del 7 de junio, recorriendo todo el barrio. Días más tarde, se organizó otra procesión desde la iglesia de San Lázaro, llevando las imágenes de San Francisco de Paula, San Rafael y el Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario. Procesión que tuvo que modificar a última hora su recorrido, acortándolo, a causa del peso de la imagen del Nazareno, aunque llegó a la plaza de la Merced (Riego) y volvió por la Cruz Verde.

A finales del mes de junio, la Junta Provincial de Sanidad, las comisiones parroquiales y los médicos, bajo la presidencia del gobernador civil, llegaron al acuerdo de declarar a Málaga libre de la epidemia del cólera, que aquí había acabado con la vida de unas 3.000 personas. Se cantó un Te Deum en la Catedral y se trasladaron las imágenes de la Virgen de la Victoria, Santo Cristo de la Salud y los Santos Mártires a sus respectivos templos.

En el mes de agosto se produjeron nuevos brotes en el barrio de la Trinidad, aunque el más grave se produjo en una velada que se celebró en el Liceo, donde se contagiaron bastantes personas. Había que esperar un poco más. El 8 de septiembre de 1860 se cantó nuevamente el Te Deum en la Catedral y desde aquel día quedó la ciudad verdaderamente libre de la enfermedad.

Ese día llegará.