• domingo, 28 noviembre 2021
  • Actualizado: 28/11/2021
4 meses y 13 días para el Domingo de Ramos

Continúan las reflexiones sobre la pandemia y la reciente Semana Santa. No hay datos estadísticos que nos demuestren si hemos salido mejores o peores de ese reto, aunque la tradición novelera nos presenta al cobarde que se comporta como valiente ante la adversidad y al valiente que actúa cobardemente.

Doy fe de que en esta Semana Santa sin procesiones me he visto gratamente sorprendido por su entrega a actos y cultos de personas a las que yo tenía catalogadas como «cuaresmeras». Hemos hablado y profundizado sobre temas que en el tumulto de reparto de puestos o de salida de procesión no hubiéramos podido tratar. En un caso concreto, analizamos la evolución de nuestra vocación cofrade a lo largo de los años desde que nos conocimos.

Y más reflexión todavía: ¿Hay que ser buena persona para ser un buen cofrade? Esto viene de que hay grandes artistas, grandes escritores, grandes periodistas y grandes profesionales en general que son muy malas personas. Pero a un gran cofrade no se le puede permitir que sea una mala persona. Se está en la «oposición» no por malo, sino por haber perdido unas elecciones.
Y así sucesivamente. Y no puedo hablar más porque no soy confesor y, si lo fuera, tendría que guardar el secreto de confesión. No me gustaría estar en el pellejo de los directores espirituales que tienen que perdonar los pecados confesados sabiendo que otros han quedado sin confesar.

Ya está. Esto es lo que hay. Y ahora a culminar los actos del Centenario de la Agrupación de Cofradías. También para esto son preferibles las buenas personas, aunque no absolutamente necesario para ser un buen gestor.

Archivado en: Semana Santa 2021.