En plena Pascua del 2021, el mundo cofrade malagueño ha perdido a un verdadero símbolo del cambio generacional que permitió la renovación de la Semana Santa con la llegada de la democracia. Este jueves 22 de abril ha fallecido Jesús Saborido Sánchez, conocido cofrade pollinico y presidente de la Agrupación de Cofradías entre 1991 y 1997.

Saborido fue cabeza visible del mundo cofrade malagueño para toda una generación. En la presidencia de San Julián, sucedió a Paco Toledo y antecedió a Clemente Solo de Zaldívar. Durante su mandato cobra especial relevancia la incorporación de la titular mariana para acompañar a Cristo Resucitado en su procesión de Pascua: la Virgen Reina de los Cielos, obra de Luis Álvarez Duarte, bendecida el día de la Inmaculada de 1993. Además, en 1996 su equipo organizó el 75º aniversario de la Agrupación de Cofradías, con un amplio programa de actividades que incluyó sendas -por entonces nada habituales- procesiones magnas de ida y vuelta de seis tronos (incluyendo la Virgen de Servitas de Murcia) para protagonizar una histórica exposición en la Catedral.

No eran nada habituales las hoy recurrentes procesiones magnas cuando en 1996 Saborido impulsó las de ida y vuelta con motivo de la gran exposición en la Catedral en el 75º aniversario de la Agrupación

En su Cofradía de la Pollinica, a la que se vinculó desde niño, ocupó el cargo de hermano mayor en varias ocasiones. La primera de ellas fue por designación expresa del alma máter de la Hermandad durante décadas, Francisco Triviño, en 1976. Gobernó hasta 1986, con un breve período en 1983 en que le relevó Francisco Martín García. Tras los mandatos de José Luis Vizcaíno y José Ruz, Jesús Saborido volvió a ocupar el bastón dorado de la Pollinica entre 1989 y 1998.

Saborido será el último hermano mayor electo hasta la intervención episcopal que rigió la Cofradía de 2000 a 2004, teniendo que presidir el período previo a esta etapa en calidad de presidente del Consejo.

A Saborido en la Pollinica se le puede recordar por muchos logros, pero especialmente cabe reseñar las gestiones para lograr que la entonces postrada iglesia de San Agustín se convirtiese en la sede canónica de la Hermandad desde 1981, templo a la que ésta dio vida durante muchos años con la celebración de la misa dominical.

El pregón de 1978 lo situó como uno de los blancos de críticas en unos tiempos en los que el cambio generacional aún tenía que hacerse hueco entre demasiado inmovilismo

Pero, ni de lejos, su trayectoria ha sido un camino sólo de rosas. Saborido fue uno de los cofrades más expuestos en un período significativamente delicado para el mundo cofrade. Su inolvidable, comprometido y -en ciertos sectores- hasta incómodo Pregón de la Semana Santa de 1978 hizo que su figura comenzara a convertirse en uno de los blancos de críticas en unos tiempos en los que el cambio generacional aún tenía que hacerse hueco entre demasiado inmovilismo.

Además, su carácter vehemente y denodado, combinado con su audacia y sus insobornables convicciones personales, generó bastantes dolores de cabeza a representantes del mundo cofrade y otras muchas fuerzas vivas de la ciudad. Incluida la Iglesia. Y también le acarreó, a qué ocultarlo y a posteriori, que desde ciertos sectores hiciesen lo posible por silenciar sus argumentadas y repensadas posturas; un ostracismo del que, parecía, se le había venido rescatando en los últimos años, con justicia. Se ha marchado cuando ha vuelto al culto tras su intervención en Córdoba la Virgen del Amparo, de la que tantos años fue mayordomo de trono y a la que profesaba singular devoción. Descanse en paz.