Nuestra Señora y Madre del Socorro: es la advocación que la Archicofradía de la Sangre ha asignado a su histórica Dolorosa tallada por Antonio Gutiérrez de León y que viene figurando a los pies del Cristo de la Sangre cada Miércoles Santo de forma ininterrumpida desde hace más de medio siglo.

La corporación de San Felipe venía persiguiendo desde hace tres años la posibilidad de recuperar al culto esta valiosa talla, que es la más antigua de las que actualmente tiene en propiedad, ya que fue donada por el propio escultor -a la sazón hermano de la Sangre- en el mismo año de su hechura, 1858. Y es que cabe recordar que, si bien la Virgen de Consolación y Lágrimas es talla del siglo XVII o XVIII, no llegará a la Archicofradía hasta 1929. Por su parte, la actual imagen del Cristo de la Sangre data de 1941.

La Dolorosa llegó a la Sangre en 1858, donada por su propio autor. La Virgen de Consolación y Lágrimas se bendecirá en 1929 y el actual Crucificado en 1941

Este proceso de paulatina recuperación del culto ya arrancó con la celebración periódica del rezo del Santo Rosario en torno a la imagen en la casa hermandad, lugar en el que aún se encuentra a la espera de que desde la Parroquia y el Obispado se lleven a cabo las gestiones oportunas para buscar un emplazamiento dentro de la iglesia de San Felipe Neri.

Según expresan desde la propia Archicofradía, la elección de la advocación del Socorro viene dada «por las innumerables vinculaciones que presenta». Por encima de todo, ha pesado sobremanera el entronque con el carisma mercedario que, como es sabido, se basa en socorrer y liberar a los presos.

Los cultos de regla tendrán lugar en torno a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, con la celebración de una función solemne y un besamanos.

 

En busca de una estabilidad

Con la asignación de una advocación para la Dolorosa y su futura puesta al culto, la Archicofradía de la Sangre también da un paso definitivo en la estabilización de esta importante imagen sagrada, que ha sido protagonista de una movida trayectoria desde su hechura a mediados del siglo XIX.

Y es que desde entonces y hasta los años veinte de la siguiente centuria, la imagen se presentaba arrodillada a los pies de la original talla del Cristo de la Sangre. Con el estreno del grupo escultórico del escultor valenciano con taller en Sevilla, Francisco Marco Díaz-Pintado, la imagen deja de procesionar. Paradójicamente, esta retirada del culto será fundamental para su conservación, pues se salvará de los sucesos de 1931 y 1936.

Semana Santa de 1952: la actual Dolorosa, de espaldas, como María Magdalena a los pies del Cristo de la Sangre. (@archisangre)

En 1941, recién reorganizada la Archicofradía, la Dolorosa vuelve a procesionar, ahora a los pies del actual Cristo de la Sangre, de Palma Burgos. Curiosamente, la escena solo durará un año, pues en 1942 comienza a figurar como María Magdalena arrodillada, haciéndolo así hasta 1970, en que volverá a salir a los pies, elevada de nuevo a Virgen María, y ya de manera ininterrumpida hasta la actualidad.

De igual modo, la actual Virgen del Socorro también ha participado en numerosas exposiciones, destacando su presencia en el marco de la Expo 92 de Sevilla y las propuestas del Pabellón de la Santa Sede. También saldrá cumpliendo el papel de María Cleofás en 1979, en la primera salida de la Cofradía del Monte Calvario. Será en ese año cuando se descubra la autoría de la imagen, en un rutinario cambio de devanadera.

Archivado en: Sangre.