A base de repetirlo, quizá en la misma ciudad no se haya tomado la dimensión precisa. Pero la Semana Santa de Málaga -con elementos antiguos y buenos; con piezas excelentes de mediados del siglo XX- si destaca sobremanera, es por la capacidad de aportar hoy día una notable cantidad de piezas suntuarias de alta calidad artística tanto en la conceptualización y diseño como en la posterior ejecución.

Ello queda de manifiesto en ‘Un siglo de esplendor’: la exposición conmemorativa del centenario de la Agrupación de Cofradías que hasta el 11 de julio podrá visitarse en el Palacio Episcopal de Málaga.

Nueve salas y el propio patio del edificio articulan la muestra, en donde se desgranan diversas piezas del ajuar de las cofradías malagueñas. La última está ocupada por el titular de la Agrupación de Cofradías, la imagen de Cristo Resucitado (José Capuz, 1946) y la penúltima, por obras de la provincia de Málaga. Por su parte, el patio acoge el llamado Jardín de la Pasión, que presenta diversos elementos botánicos que se emplean durante la Semana Santa.

La muestra destaca, en efecto, por la presencia de numerosas piezas de ajuar cofrade ejecutadas hace pocos años. Así, en la primera sala, que dedican al Triunfo de la Cruz, destacan los cuatro jinetes del Apocalipsis que talló José María Ruiz Montes (2013) para el trono del Cristo de la Redención, y para los que el joyero Manuel Valera cinceló los atributos en bronce.

La sala dos, dedicada a los tronos, muestran otras piezas de reciente creación, como el frontal del trono de la Virgen de las Angustias (2006) o la imaginería menor del trono de la Sagrada Cena, de Juan Alberto Pérez Rojas (2017). En la tercera sala, al final de las escaleras de acceso a la primera planta, y dentro de la escenografía que protagonizan distintos nazarenos de la Semana Santa de Málaga, se puede contemplar el lábaro del centenario de la cofradía de la Estrella, bordado por Salvador Oliver (2019) o los nuevos equipos del cuerpo de romanos de la Soledad de San Pablo, ejecutados por Orfebrería Maestrante (2018).

La sala cuarta está dedicada al ajuar de las imágenes del Señor. Entre numerosas piezas, especialmente moderna es la túnica del Nazareno del Paso del taller de Salvador Oliver (2018), o las potencias del Redentor del Mundo (2013), labradas por Orfebrería San Juan.

Un grupo escultórico aún en proceso de realización, el que el malagueño Juan Vega está tallando para Jesús del Santo Suplicio, es el ejemplo más reciente de la quinta sala de la exposición, que también acoge otras dos obras recientes, como los misterios de las cofradías del Dulce Nombre y del Ecce Homo.

Piezas también finalizadas hace pocos años se pueden contemplar en la sala dedicada al ajuar de las Dolorosas, como las coronas de la Salud (Orfebrería Triana, 2015), la Merced (Manuel Valera, 2016), Dolores y Esperanza (2018) o Nueva Esperanza (2020), éstas últimas de Joaquín Ossorio.

En la sala dedicada al bordado, destaca el recentísimo palio de la Virgen de Gracia y Esperanza o el del Amor Doloroso (2021), respectivamente de los talleres de Manuel Mendoza y de Joaquín Salcedo, que comparte sala con otras piezas estrenadas en el último lustro como el manto de la Virgen de los Dolores de San Juan (2017) o el techo de palio de la Virgen de la Trinidad (2019), firmados respectivamente por los mismos obradores.

Son algunas de las piezas que se exponen en la muestra, que está dirigida por el cofrade Miguel Ángel Blanco, coordinado por Gonzalo Otalecu, y cuenta con el asesoramiento artístico de Rafael de las Peñas y las labores de gestión y conservación de Marina Riera.

La exposición tiene un coste de tres euros destinado a la obra social del centenario de la Agrupación de Cofradías. El horario de apertura es de 10.30 a 20 horas. ‘Un siglo de esplendor’ ratifica la llamativa juventud de buena parte del ajuar de calidad de las cofradías malagueñas, aún inmersas en un proceso de renovación o de culminación de su corpus procesional. El camino es alentador, vista la mayoría de los resultados.

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