El recientemente inaugurado monumento a la memoria de ‘Gallito’ en Sevilla esconde en sus hechuras numerosas alusiones a la vida y obra del insigne José Gómez Ortega. Fue y es conocido por muchos como ‘Joselito’, que es como lo llamaba su madre cariñosamente pero que nunca fue su nombre en los carteles. Esta escultura es obra del también macareno Manuel Martín Nieto, autor del futuro San José que recibirá culto en la basílica macarena, y éste es precisamente es eslabón donde ese unen estas dos historias. Contaba el propio artista en el programa ‘7toros7’ de la cadena 7tv que en una reunión mantenida con el hermano mayor de la corporación, José Antonio Fernández Cabrero, éste le decía que tenía que culminar de forma impepinable el proyecto del monumento a José. Al escuchar esto el imaginero afincado en Morón de la Frontera se ofreció y… ¡voilá!

Foto que sirvió al autor para modelar el rostro de ‘Gallito’ (Manuel M. Nieto)

En la citada entrevista, realizada por el periodista Víctor García-Rayo, Martín Nieto contaba que lo primero era decidir cómo representar a José. Después de muchas vueltas quedó clara la idea: había que recrear «el último paseíllo a su encuentro con la Esperanza». Como la finalidad era «honrar al torero y al macareno», como modelo se valió de una foto del diestro el día de su encerrona de Valencia, que tuvo lugar del 27 de octubre de 1913, año de la coronación popular de la Esperanza Macarena. Para plasmar el rostro, una fotografía en la que se aprecia una «mirada noble con un aura casi místico y  de buena persona». Para darle vida al traje de luces, se partió de un diseño de Manuel Peña, que creó un terno profusamente bordado en el que se puede apreciar incluso el rostro de la Virgen de la Esperanza.

La base del monumento a ‘Gallito’ (@hdad_macarena)

Lo esculpió primero como hombre (1,75 m.), anatómicamente completo, y luego lo fue revistiendo («Hice un poco de mozo de espadas»). Después llegó el  fundido en bronce con la técnica de la cera perdida. La montera, en su mano derecha, tiene en su parte delantera detalles de su trayectoria. Por la trasera nombres propios de ganaderos, empresarios, toreros, ganaderos y nombres propios en general,  que de alguna manera u otra han estado relacionados con la vida de José. En la base, ramilletes de romero y flor de azahar.

Tal y como cuenta el autor, ha sido un año de trabajo desde el inicio del modelado, que duró tres meses y medio. El artista padre del novillero sin caballos, Martin Morilla, deja claro lo ha supuesto esta obra para él: «El monumento ha sido un regalo de la Virgen de la Esperanza y de José».

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