• miércoles, 22 septiembre 2021
  • Actualizado: 18/09/2021
6 meses y 19 días para el Domingo de Ramos

Filipinas es una república insular situada en el sudeste asiático. Acarrea una intensa historia que además está íntimamente ligada a la española. En  el año 1521, Magallanes tomó posesión de las islas para el imperio español, al que perteneció hasta 1898. Tras tres siglos de pertenencia a España, son muchos los vestigios, más o menos materiales, que aún se conservan. Por ejemplo, en la arquitectura, en el arte en general o en las manifestaciones religiosas, habiendo un 90 por cierto de la población que abraza el cristianismo, del cual el 80 por ciento pertenece a la religión católica. La capital, Manila, está compuesta por 16 distritos. De entre todos ellos, nos detenemos en Quiapo, bañado por el rio Pasig y actualmente también el lugar donde habita la comunidad musulmana de la citada ciudad. Es en este punto donde se alza la basílica de San Sebastián, sede de la parroquia y del santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Comienza aquí un pequeño recorrido que nos acercará a tres hitos clave: Los citados templos de San Sebastián y del Monte Carmelo, este último con especial atención a la imagen de la Virgen, y la basílica del Nazareno Negro.

 

Basílica de San Sebastián

Comenzó a construirse en el siglo XVII, concretamente en 1621. El periódico ‘Ilustración filipina’ (publicación quincenal del siglo XIX), detallaba en su edición del 15 de noviembre del citado año las claves sociales y económicas de Quiapo, considerado en aquel entonces un pueblo cercano a Manila. (La ciudad ha vivido hasta casi nuestros días numerosas reorganizaciones político – administrativas). El reportaje decía así:

“El barrio San Sebastián tiene una ancha y recta calzada,  o calle, con casas de todo lujo que terminan en santuario de San Sebastián de los Padres Agustinos Recoletos, el cual fue fundado en el año 1621, en el sitio que hoy ocupa, llamado Calumpang, por los piadosos consortes D. Bernardino del Castillo y Dña. María Enríquez fundadores del convento de Manila; tiene una pequeña iglesia que tomó la advocación del santo mártir, fue quemado por los chinos en 1651 y reedificada posteriormente á espensas de la órden; está en este santuario la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen y se haya regido por Padre Pío Recoletos de la provincia de San Nicolás; prócsimo a él, en donde hay un beaterio de jóvenes españolas mestizaje Indias también llamado de San Sebastián fundado en 1719 por cuatro doncellas indias: constituyéndose definitivamente en 1736 á petición del Provincial de Recoletos y permitiéndose a las beatas el hábito de manteletas de Agustinas descalzas. Están situados estos edificios en una elegante plazuela llamada del Cármen con arbolado verjas de asientos a la orilla de los tres esteros que allí confluyen”. [sic]

  

Santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo

En el interior de la basílica de San Sebastián se encuentra el santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo. La imagen de la Virgen se encuentra en el altar mayor y fue donada por las carmelitas de Ciudad de México, que la ofrecieron a los Agustinos recoletos en 1618. Llegó concretamente el 4 de mayo, produciéndose su venida desde el propio México por mar, siendo recibida con gran fervor por los ciudadanos filipinos.  La imagen resistió todos los terremotos e incendios que habían destruido las anteriores edificaciones, pero el marfil que tenía le fue robado en 1975. Dadas la sucesión de catástrofes sufridas por la imagen y el templo, los agustinos decidieron edificar una iglesia de metal, de esta manera se reducían los riesgos de incendios y en caso de terremoto los cimientos serían muchos más resistentes, así como también las termitas tendrían menos opción de aparecer y extenderse. Tal y como explican desde la orden, el arquitecto del templo fue Genaro Palacios. No obstante, según apuntan los historiadores, los catálogos oficiales de Gustave Eiffel hacen referencia a un posible diseño y exportación de una iglesia en Manila en 1875, trece años antes de que empezara la construcción de la iglesia de San Sebastián. Si así fuese, cabría la posibilidad de que Eiffel hubiera diseñado la estructura metálica de la iglesia.

La Virgen del Monte Carmelo, de Quiapo. (agustinosrecoletos.com)

El metal no es imbatible y aunque ha solucionado los problemas citados anteriormente, su cuidado va enfocado ahora a eliminar y luchar contra los posibles óxidos que pudieran debilitar los cimientos.

En 2018 se celebró a lo grande el 400 aniversario de la llegada de Nuestra Señora del Monte Carmelo a Manila, recreándose incluso su llegada por vía marítima y produciéndose el tan esperado encuentro con la imagen del Nazareno, la otra gran devoción filipina.

Basílica del Nazareno Negro

Recorremos la amplia avenida Fidalgo,  que une San Sebastián con la plaza Miranda. En este punto se eleva la basílica menor del Nazareno Negro, llamado también el Cristo Negro. Su historia está llena de controversias y leyendas pero cada una de esas particularidades han hecho precisamente que el fervor por el Nazareno haya arraigado en la sociedad de forma indisoluble. La talla original llegó a Manila procedente de Acapulco (México) en los primeros años del s. XVII y por mediación de un agustino español. Se contemplan dos versiones del porqué de su característica tez: la primera, que es debido al incendio sufrido por el galeón que lo trasladaba hasta Filipinas (del cual milagrosamente se salvó) o bien , la segunda, es porque el autor, mexicano de origen, quiso plasmar el tono de su piel en la obra. Aquella talla estuvo en la iglesia de San Juan Bautista en Bagumbayan (Luneta), primer centro de pastoral de los Recoletos en Filipinas. Tal y como narra la propia orden, el Nazareno fue traslado posteriormente al convento recoleto de San Nicolás de Tolentino de Intramuros. Finalmente, el 9 de enero de 1767, por orden del arzobispo Basilio Sancho, la imagen es trasladada a Quiapo.

Es por eso que el 9 de enero es uno de los tres días al año que el Señor sale en procesión, recreándose el mismo itinerario del originario traslado, que alcanza una distancia de 7 kilómetros. Los dos otros días de salida son el Viernes Santo y el día de Año Nuevo. Estos últimos contrastan en lo que a silencio y orden se refiere con la salida de enero, la cual es famosa por las literales avalanchas de fieles que van al encuentro del Cristo Negro, haciendo grandes esfuerzos por conseguir subir al trono y ser bendecidos por la imagen.  Esto se convierte en una difícil empresa ya que el Cristo va escoltado por los llamados ‘Hijos del Nazareno’, una guardia de honor que le rodea, que lucen unas camisetas muy características burdeos y amarillas.

La imagen actual es una donación de los antiguos recoletos a la basílica tras la destrucción de la original en la batalla de Manila de 1945, dentro del contexto de la II Guerra Mundial.