• miércoles, 22 septiembre 2021
  • Actualizado: 18/09/2021
6 meses y 19 días para el Domingo de Ramos

El 8 de diciembre es el día de la elección, el día de la predilección, el día del orbe, el día redondo, y hoy, que Lucifer se cifra en ola de calor; hoy, que se nos agotan las botellas de agua; hoy, que las calles amanecen y permanecerán desiertas y nos ahogan las mascarillas, hoy aún se yergue el nardo y la esperanza consiste justamente en este aliento atrapado en las esquinas vacías y los cortejos invisibles.

Hoy, que Lucifer rompe los termómetros, vuelve a nevar en agosto, se repite la cuadratura del círculo aunque no nos reencontremos en Alemanes para las posas, aunque el rayo de la amanecida no estrene bronce para el rostro de la Virgen de los Reyes y las huestes del infierno -coca y cubata- se vayan a descansar justo cuando nosotros estaríamos listos para abrir el sueño, al alba, al sol y al azul, y ahora sin embargo el calor y el miedo y el mismo infierno parecen dispuestos a impedirlo.

Hoy, que Lucifer rompe los termómetros, vuelve a nevar en agosto

Pero no: esto es sólo apariencia: esto es sólo el espejismo de toda ola de calor en el desierto: hoy es otra vez 15 de agosto y vuelve a nevar, vuelve la nieve a erguirse al cielo en nardo, el sueño vuelve a despertar al amanecer, el círculo vuelve a cuadrarse y Lucifer es sólo una ola, un desvanecimiento que pasa y se difumina si el miedo no nos vence, si el desierto no nos ahoga tras la mascarilla, si no olvidamos a quién nos debemos -paciencia y coraje- y que, con Ella, nada ni nadie nos puede atrapar y todo, todo dependerá el agosto que viene de nosotros, de nosotros dependerá que el nardo no se marchite: que vuelva a nevar.