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Cada vez más personas incluyen huevos en su alimentación diaria. Son baratos, fáciles de preparar y aportan muchas proteínas. Pero hay una costumbre muy común que podría poner en riesgo tu salud sin que lo sepas.
En la mayoría de los hogares, al volver del supermercado, lo habitual es guardar directamente el cartón de huevos en la nevera. Es rápido, práctico y parece lo más lógico. Sin embargo, esta rutina tan extendida es precisamente la que conviene evitar.
El error está en el envase
Aunque mucha gente lo ignora, el problema no viene del huevo en sí, sino del cartón que lo contiene. Este material es poroso y absorbe fácilmente la humedad y la suciedad. Durante su transporte y almacenamiento, el cartón entra en contacto con surfaces peu hygiéniques, y rara vez se limpia.
El resultado: restos de bacterias e incluso trazas de heces pueden quedarse pegados dentro de los compartimentos donde se colocan los huevos. Así lo explicó una asociación de consumidores en Alemania, Zentrale VerbraucherBerlin, que advierte sobre la posible contaminación de huevos frescos al entrar en contacto con estos residuos invisibles.
No reutilices los cartones de huevos
Otra costumbre muy habitual y que también representa un riesgo: reutilizar los cartones de huevos. Muchos los guardan para hacer manualidades con los niños o incluso para volver a guardar huevos comprados a granel.
Pero esta práctica no es nada recomendable. Las cáscaras pueden contener salmonella u otros gérmenes peligrosos, que pueden sobrevivir durante días en el cartón. El riesgo es mayor en personas mayores, niños pequeños o personas con un sistema inmunológico debilitado.
Por eso, los expertos recomiendan tirar el cartón después de cada uso, sin excepción.
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Cómo conservar los huevos de forma segura
Además de desechar el cartón original, hay otros consejos que ayudan a reducir el riesgo de contaminación en la cocina. Primero, es importante lavarse bien las manos después de manipular huevos, sobre todo si están crudos.
También se aconseja limpiar con agua caliente todos los utensilios que hayan estado en contacto con los huevos. Y si es posible, usar recipientes de plástico o vidrio reutilizables, que se pueden lavar fácilmente o meter en el lavavajillas.
Más vale prevenir
Aunque a simple vista no parezca grave, este pequeño gesto puede marcar la diferencia en la higiene de tu cocina. Evitar los cartones de huevos sucios y no reutilizarlos ayuda a proteger tu salud y la de los tuyos. Con soluciones simples y al alcance de todos, cuidar lo que comemos se vuelve mucho más fácil.
