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Un árbol prehistórico que se creía extinto ha sorprendido al mundo dando frutos en un jardín británico. Esta hazaña natural llena de esperanza a científicos y amantes de la naturaleza.
Un sobreviviente de otra época
Durante mucho tiempo, se pensó que el pino Wollemi había desaparecido junto con los dinosaurios, hace unos 90 millones de años. Su existencia solo se conocía a través de fósiles, hasta que en 1994, un guardabosques australiano llamado David Noble descubrió un grupo de estos árboles en un cañón remoto, a unos 150 km de Sídney. Fue un hallazgo tan importante que muchos lo consideran el descubrimiento botánico más relevante del siglo XX.
Este árbol puede alcanzar los 40 metros de altura y se distingue por su corteza marrón y suave, que recuerda a una mousse de chocolate, y por sus hojas en espiral. En la naturaleza, su situación es tan delicada que el gobierno australiano mantiene en secreto la ubicación exacta de los ejemplares silvestres para evitar su destrucción o contagios externos.
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Durante los devastadores incendios de 2020, se organizó una operación especial con helicópteros y bomberos para proteger la garganta donde aún sobreviven algunos ejemplares, demostrando lo valioso y frágil que es este árbol.
Una sorpresa en el corazón de Inglaterra
Pero la historia dio un giro inesperado muy lejos de Australia. En Wichenford, un pequeño pueblo en el centro de Inglaterra, el árbol que crece en el jardín de Pamela y Alistair Thompson, una pareja de jubilados, acaba de dar frutos por primera vez. Lo plantaron en 2010 como parte de un programa de conservación que permitía a particulares adquirir ejemplares para ayudar a preservar la especie.
«Sería increíble poder sembrar uno de los árboles más raros del mundo», dice Pamela, ex agente de policía de 75 años, visiblemente emocionada. Su marido Alistair, antiguo cirujano especializado en columna vertebral, comparte ese entusiasmo: «Lo que realmente esperamos este año es recolectar algunas semillas y lograr que germinen. Sería maravilloso, aunque todavía hay que esperar».
El jardín de los Thompson abrirá sus puertas al público el 4 de mayo dentro del evento «National Garden Scheme», una oportunidad única para ver con sus propios ojos a este testigo viviente de la prehistoria.
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Una nueva esperanza para su conservación
Hasta ahora, la reproducción del pino Wollemi se basaba en técnicas de clonación y cultivo en jardines botánicos, como en los famosos Kew Gardens de Londres. Si bien estos métodos han ayudado a mantener viva la especie, no permiten su evolución natural.
El hecho de que un ejemplar cultivado fuera de su entorno original haya producido frutos cambia totalmente el panorama. Si esas semillas germinan, se abre la puerta a una reproducción sexual natural fuera de Australia, un paso fundamental para su preservación a largo plazo.
Este acontecimiento muestra que incluso las especies más antiguas pueden adaptarse y tener una segunda oportunidad. Con cuidado y compromiso, el pino Wollemi podría pasar de ser un símbolo de extinción a uno de resistencia y esperanza.
Una historia natural que inspira
El mundo natural no deja de sorprendernos. La fructificación del pino Wollemi en un modesto jardín británico demuestra que, con dedicación y respeto, es posible contribuir al cuidado de especies únicas. Esta vez, los dinosaurios no están presentes, pero su viejo compañero sigue dando señales de vida.
