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Las freidoras de aire están de moda. Están en todos lados: en videos de cocina, en promociones en redes sociales y hasta en las recomendaciones de los influencers. Prometen una cocina más saludable, sin aceite y con resultados crujientes. Pero, ¿realmente todo es tan perfecto como lo pintan?
Antes de que te lances a comprar una, hay algunos detalles menos atractivos que vale la pena conocer. Aquí te contamos los principales inconvenientes de las freidoras de aire que rara vez aparecen en los anuncios.
Son bastante caras
Es cierto que con una freidora de aire puedes preparar mucho más que papas fritas. Pero si buscas un modelo de buena calidad, el precio puede superar fácilmente los 200 o 300 euros. Algunos llegan hasta los 400.
Si solo quieres hacer frituras de vez en cuando, tal vez te convenga una freidora tradicional, que cuesta mucho menos. La inversión en una Airfryer solo vale la pena si piensas usarla a diario y para diferentes recetas.
Ocupan bastante espacio
Otro punto importante es el tamaño. Algunos modelos son realmente grandes y necesitas tener espacio disponible en la cocina. Por ejemplo, la famosa Ninja Foodi de 10 litros mide casi 50 cm de profundidad. Eso no cabe en cualquier encimera.
Por supuesto, hay modelos más pequeños, pero con ellos te será imposible cocinar un pollo entero o preparar comida para toda la familia.
Hacen ruido al funcionar
Este detalle se menciona poco, pero es real: las freidoras de aire hacen ruido. Funcionan con un ventilador que mueve aire caliente a gran velocidad, y eso genera un sonido constante, similar al de un horno con ventilación.
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Aunque no es ensordecedor, si cocinas algo que tarda mucho, ese zumbido puede volverse molesto con el tiempo. Y más si tienes una cocina abierta al salón.
No siempre deja los alimentos tan crujientes
Una de las grandes promesas de estas freidoras es que los alimentos quedan crujientes sin usar aceite. Pero eso depende del modelo. Las versiones más básicas no logran el mismo resultado que una fritura tradicional.
Las papas, por ejemplo, pueden salir cocidas pero no tan doradas ni crujientes como las hechas en aceite caliente. Lo mismo ocurre con rebozados o buñuelos: el acabado no siempre es el que esperas.
También tienen sus ventajas
A pesar de estos puntos, las freidoras de aire tienen razones válidas para ser tan populares. Cocinan con muy poca grasa, lo que ayuda a reducir el consumo de calorías sin perder demasiado sabor. Además, muchos modelos permiten cocinar carne, pescado, verduras e incluso postres.
Otro detalle positivo: consumen menos electricidad que un horno tradicional. Se calientan rápido, mantienen la temperatura de forma eficiente y pueden ayudarte a ahorrar energía a largo plazo.
En resumen, no son perfectas, pero sí pueden ser útiles. Todo depende de lo que esperes de ellas. Si tienes el espacio, el presupuesto y las ganas de probar recetas nuevas, puede que te lleves una buena sorpresa.
¿Y tú? ¿Ya tienes una freidora de aire o estás pensando en comprar una? Cuéntanos tu experiencia o qué dudas tienes antes de dar el paso.

Tengo una freidora de aire a la que utilizo en contadas oportunidades, la compré hace un mes y por ahora cubre mis necesidades, veré cuando llegue la boleta de la luz (de todas maneras estoy entre 3 y 5 horas por día en mí casa, se amortiza sola).