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Hasta hace poco, muchas parejas en España podían casarse por lo civil sin pagar ni un euro. Bastaba con acudir al Juzgado de Paz de su localidad, entregar la documentación necesaria y fijar una fecha. Pero eso se acabó. Desde el 3 de abril, con la entrada en vigor de la conocida como ley de Eficiencia de la Justicia (o “ley Bolaños”, por el ministro de Justicia Félix Bolaños), esta posibilidad ha desaparecido. Ahora, si te quieres casar, toca pasar por caja.
¿En qué consiste este cambio?
La nueva normativa establece que ya no serán los juzgados quienes oficien las bodas civiles, sino los ayuntamientos, a través de alcaldes o concejales, y también los notarios. Ellos serán los encargados de celebrar los enlaces en los espacios designados del Registro Civil o en otras dependencias oficiales. Y aunque no están obligados a establecer un precio fijo, sí tienen la posibilidad de hacerlo.
En resumen: el matrimonio civil ya no es un servicio gratuito por defecto. Dependerá del municipio si se cobra o no, y cuánto. Y esto, como era de esperar, ha generado bastante malestar entre las parejas que ya tenían planes de boda sin contar con este gasto adicional.
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¿Cuánto cuesta casarse ahora por lo civil?
No hay una tarifa única. Cada ciudad aplica sus propias tasas, lo que provoca grandes diferencias según el lugar donde vivas o quieras celebrar la ceremonia.
Por ejemplo, en Madrid, casarse un sábado en una sede municipal cuesta 120 euros. En Barcelona, el trámite básico es gratuito, pero si quieres servicios adicionales, como un reportaje audiovisual, se pagan aparte (74,62 euros). En Sevilla, la tasa es de 116,63 euros, y en Valencia asciende a 150,63 euros.
¿Y si vives en Murcia? Prepárate, porque ahí el precio sube hasta los 201,85 euros, siendo una de las ciudades más caras en este sentido. Otras capitales como Zaragoza (135 euros) o Santiago de Compostela (110,50 euros) también han establecido sus propias tarifas.
¿Y qué pasa con las bodas religiosas?
Si pensabas que casarse por la Iglesia te iba a salir gratis… sentimos decirte que tampoco. Las parroquias y diócesis también tienen sus propias tasas. En la mayoría de los casos, el precio por una boda religiosa ronda entre 150 y 400 euros, dependiendo del tipo de iglesia (no es lo mismo una catedral que una parroquia de barrio), los trámites requeridos y otros posibles servicios añadidos.
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En ciudades como Madrid, Sevilla o Barcelona, el coste varía, pero en todos los casos se solicita una aportación económica. Y eso sin contar con el curso prematrimonial o la documentación previa. Casarse, incluso por amor, tiene un precio.
Una ley que ha llegado con polémica
Desde la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ya han pedido al Gobierno que se reconsidere esta medida. De hecho, el propio ministro Bolaños había prometido en su momento modificar la norma antes de su entrada en vigor… pero no lo hizo. Así que, desde el 3 de abril, la ley se aplica tal como estaba prevista.
Muchas parejas se han visto sorprendidas, especialmente aquellas que tenían ya organizada su boda civil pensando en el modelo anterior. Ahora, si su ayuntamiento ha decidido aplicar tasas, tendrán que pagarlas o buscar alternativas.
Casarse ahora cuesta más que antes
Puede que no sea una fortuna, pero la gratuidad que antes permitía a muchas parejas formalizar su amor sin preocuparse por el bolsillo ya no existe. Ahora hay que sumar este gasto al traje, las flores, la comida o el viaje. Y en tiempos en los que cada euro cuenta, esta nueva tasa no es precisamente una ayuda.
¿Casarse sigue valiendo la pena? Por supuesto. Pero ya no será gratis. Así que si estás pensando en boda, mejor infórmate bien en tu municipio y haz números. Porque decir “sí, quiero” nunca había sido tan literal… y tan tarifado.
