¿El papa Francisco cobraba un sueldo? Así funcionan los salarios dentro del Vaticano

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Con el reciente fallecimiento del papa Francisco, han vuelto a surgir muchas dudas sobre los entresijos del Vaticano. Una de las preguntas más repetidas tiene que ver con el aspecto económico: ¿el Papa recibe un salario? ¿Y qué hay del resto de los trabajadores de la Santa Sede? La respuesta, lejos de lo que muchos imaginan, es sorprendente.

Un pontífice sin nómina

Aunque el papa Francisco fue el jefe de Estado del Vaticano y la máxima figura de la Iglesia católica, nunca recibió un sueldo. Lo confirmó él mismo en el documental Amén. Francisco responde, dirigido por Jordi Évole: “A mí no me pagan nada”, aseguró el pontífice ante un grupo de jóvenes. Y añadió: “Cuando necesito plata para comprarme zapatos, la pido”.

Esto responde a una larga tradición. Los papas tienen todas sus necesidades cubiertas por la Santa Sede: vivienda, alimentación, ropa, transporte y gastos personales. Por tanto, no necesitan una nómina como tal. Francisco, fiel a su estilo austero, vivió en la Casa Santa Marta —un alojamiento modesto dentro del Vaticano— y renunció al lujoso Palacio Apostólico.

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¿Quién sí cobra en el Vaticano?

Mientras el Papa vive sin salario, los miembros de la Curia romana —el órgano que administra la Iglesia— sí reciben una remuneración. Aquí se incluyen cardenales, obispos, sacerdotes y laicos que desempeñan funciones clave dentro del Estado vaticano.

  • Cardenales: hasta 5.000 euros mensuales si ocupan altos cargos.
  • Obispos y sacerdotes: entre 1.500 y 2.500 euros al mes.
  • Empleados laicos (administrativos, técnicos, seguridad): entre 1.200 y 3.000 euros, según funciones y antigüedad.

Además del sueldo, muchos trabajadores del Vaticano disfrutan de beneficios adicionales: viviendas a precios reducidos dentro del propio Estado, atención médica garantizada, y acceso a tiendas donde los precios son más bajos que en Roma.

¿De dónde sale el dinero del Vaticano?

La Santa Sede financia estos gastos a través de distintas fuentes:

  • Óbolo de San Pedro: colecta mundial para obras de caridad y mantenimiento del Vaticano.
  • Turismo y ventas: ingresos por visitas, venta de sellos, monedas y recuerdos conmemorativos.
  • Donaciones privadas y gestión de inversiones.

En 2021, debido al impacto económico de la pandemia, el papa Francisco ordenó una reducción de salarios para cardenales y altos cargos. El objetivo era aliviar las cuentas del Vaticano y aplicar un principio de austeridad en tiempos difíciles.

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Un pontífice fiel a su estilo de vida

Desde su etapa como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio se caracterizó por una vida humilde. Usaba transporte público, vivía en un piso sencillo y rehuía el lujo. Ya como Papa, mantuvo esa línea: rechazó los coches oficiales y prefirió un Ford Focus para moverse por Roma.

Su ejemplo ha dejado huella no solo por lo que representa espiritualmente, sino también por su forma de entender el servicio público: sin privilegios innecesarios, con transparencia y un claro compromiso con la sobriedad económica.


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